En una controvertida decisión, el Gobierno de Javier Milei anunció que los medicamentos compuestos por Senósido A y B, utilizados como laxantes, serán reclasificados como de “venta libre” a partir de enero de 2025, por lo que estas drogas se suman a otras que ya fueron excluidas de la venta asistida que requiera de la intervención de un farmacéutico.
Según fuentes oficiales, la decisión se tomó tras constatar que estos medicamentos no han presentado efectos adversos graves en los últimos cinco años. La Administración Nacional de Medicamentos, Alimentos y Tecnología Médica (ANMAT) avaló esta reclasificación, señalando que cumple con los estándares de seguridad y eficacia para su uso sin supervisión médica.
La disposición afectará a tres presentaciones del medicamento Medilaxan, producido por Laboratorios Beta, mientras que otros tratamientos para el estreñimiento, como la lactulosa, seguirán siendo de venta bajo receta debido a sus posibles efectos secundarios.
El Gobierno sostiene que la reclasificación busca facilitar el acceso a medicamentos de venta libre, que actualmente representan el 25% de las unidades comercializadas en farmacias. Al eliminar la necesidad de receta médica, se espera un aumento en las ventas de este tipo de productos, lo que generaría una nueva dinámica en el consumo y distribución de medicamentos.
Sin embargo, desde el sector farmacéutico advierten que la medida tiene un impacto mercantilista. Rubén Sajem, director del Centro de Profesionales Farmacéuticos Argentinos (Ceprofar), criticó la normativa al considerarla un retroceso sanitario. “Esto fomenta la automedicación y desarticula el rol esencial de las farmacias como puntos de acceso seguro y regulado a medicamentos”, afirmó.
Sajem también recordó los efectos de la desregulación de medicamentos impulsada por Domingo Cavallo en 1991, que permitió la venta en supermercados y kioscos. Aquella experiencia, aseguró, derivó en un aumento de la automedicación y problemas de control de calidad, lo que obligó al Congreso a revertir la medida en 2009.
Crisis económica y disminución del uso de medicamentos recetados
En paralelo, Sajem destacó un dato preocupante: el uso de medicamentos recetados ha disminuido significativamente debido a la crisis económica. Según cifras del Ceprofar, en octubre de 2024 se registró una caída del 16% en unidades vendidas en comparación con el mismo mes del año anterior. Esto representa 10 millones de unidades menos, el 60% de las cuales corresponde a medicamentos recetados.
“El problema no es la accesibilidad, porque las farmacias ya son espacios accesibles y regulados. Estas medidas favorecen a quienes ven a los medicamentos como bienes de consumo, sin considerar el impacto en la salud pública”, agregó Sajem.
La medida del Gobierno plantea un debate de fondo sobre el modelo sanitario que se busca implementar. Mientras las autoridades defienden la desregulación como una forma de democratizar el acceso, especialistas advierten sobre los riesgos de convertir los medicamentos en productos de consumo masivo sin supervisión médica adecuada.
En un contexto de crisis económica y disminución en el uso de medicamentos esenciales, las decisiones gubernamentales en materia de salud pública adquieren una relevancia crítica. ¿Es esta la mejor forma de garantizar el acceso a los tratamientos necesarios, o se está priorizando la lógica del mercado por sobre el bienestar de los pacientes? El tiempo dirá cuáles serán las consecuencias reales de esta política.
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