El inicio de la temporada de verano en la provincia de Buenos Aires dejó un balance negativo en los principales indicadores de la actividad turística. Entre el 1 de diciembre de 2025 y el 12 de enero de 2026, la cantidad de turistas, la duración de las estadías y, especialmente, los niveles de consumo mostraron retrocesos respecto de años anteriores, con un impacto marcado en los destinos de la costa atlántica.
Los primeros datos oficiales fueron presentados por el ministro de Producción bonaerense, Augusto Costa, durante la conferencia de verano inaugural del gobierno provincial, encabezada por el gobernador Axel Kicillof y realizada en Villa Gesell. Del encuentro participaron también la vicegobernadora Verónica Magario, ministros del gabinete provincial y autoridades del Banco Provincia.
Según explicó Costa, en el período analizado pasaron por la provincia 3,6 millones de turistas, lo que ratifica a Buenos Aires como el principal destino de veraneo del país. Sin embargo, los números no resultaron alentadores: la cantidad de visitantes cayó un 2,4% respecto de 2025 —unos 90 mil turistas menos— y un 9% en comparación con 2024, lo que implicó una merma cercana a los 350 mil visitantes.
A esta baja se sumó un acortamiento de las estadías. “Hubo una caída promedio del 3,7% en la primera quincena de diciembre y del 7% en la segunda”, detalló el ministro. El fenómeno refleja un patrón de vacaciones más breves, asociado a la pérdida de poder adquisitivo y a la necesidad de reducir gastos.
El consumo, el indicador más golpeado
El dato más preocupante de la temporada fue el consumo. De acuerdo con los relevamientos oficiales, se registró una caída del 21% en lo que va del verano. “Se desplomó el consumo respecto de una temporada anterior que ya había caído de manera muy significativa”, señaló Costa.
La baja fue aún más pronunciada en los destinos de la costa atlántica, donde el retroceso rondó el 26%. Otro indicador relevante fue el derrumbe de los gastos turísticos realizados a través de Cuenta DNI, que registraron una caída cercana al 40%. En términos generales, el ministro sintetizó el escenario con una definición contundente: “Tenemos una temporada con menos turistas, que se quedan menos tiempo y gastan menos”, lo que se tradujo en un 10% menos de ingresos respecto de los niveles de hace dos años.
En cuanto a la ocupación hotelera, el promedio provincial fue del 69%, un punto por debajo del registrado en la temporada pasada. Desde el gobierno bonaerense advirtieron que el ajuste económico afectó principalmente al segmento medio y popular, históricamente el núcleo del turismo interno en la provincia.
Críticas a la política nacional
Como contracara del escenario local, Costa se refirió al crecimiento del turismo emisivo y cuestionó al gobierno nacional. “La política del gobierno nacional prácticamente se transformó en una agencia de viajes al exterior, en una competencia desleal”, sostuvo, al señalar que las condiciones macroeconómicas favorecen los viajes fuera del país en detrimento del turismo interno.
Por su parte, el gobernador Axel Kicillof afirmó que la Provincia trabaja para sostener la temporada frente a un contexto adverso y remarcó que las dificultades del sector están directamente vinculadas con las políticas económicas nacionales. En ese marco, insistió en la necesidad de medidas que protejan el turismo interno y a las economías regionales, particularmente en los destinos que dependen casi exclusivamente de la actividad estival.
El balance preliminar del verano bonaerense confirma, así, un escenario complejo: menos turistas, estadías más cortas y un consumo en retroceso que condiciona a uno de los sectores clave de la economía provincial.
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