A 50 años del golpe de Estado del 24 de marzo de 1976, el Colegio de Sociólogos de la Provincia de Buenos Aires impulsó una jornada de reflexión y memoria que reunió a destacadas figuras del ámbito político, académico y de los derechos humanos en el Museo Histórico de La Boca.
Durante la apertura, el presidente del Colegio, Alejandro Terriles, planteó que la conmemoración no debe limitarse a un ejercicio retrospectivo, sino que implica una interpelación directa al presente. En su discurso, sostuvo que el golpe cívico-militar significó “una interrupción brutal del orden democrático” y la negación de la política como espacio de pluralidad y construcción colectiva . En ese sentido, remarcó que recordar lo ocurrido hace medio siglo obliga a preguntarse “qué democracia queremos defender hoy”.
Terriles enfatizó que la defensa de la democracia no puede reducirse a su dimensión formal. Por el contrario, planteó la necesidad de construir una “democracia real”, entendida como aquella que amplía derechos, garantiza la inclusión y promueve condiciones de igualdad y dignidad. “Cuando los derechos retroceden, la democracia también se debilita”, advirtió, subrayando la relación directa entre justicia social y calidad institucional .
Tal como se destacó en la convocatoria difundida por Mundo Profesional, la iniciativa tuvo como objetivo generar un espacio de reflexión colectiva a cinco décadas del golpe, promoviendo el análisis crítico sobre el pasado reciente y su vínculo con los desafíos actuales de la democracia argentina. En ese marco, el encuentro reunió a referentes de amplia trayectoria como Julio Bárbaro, Federico Storani, María Elena Naddeo, Miguel Ángel Forte y Claudio Reinaldo Gómez, quienes aportaron distintas miradas sobre la memoria, la historia reciente y los desafíos actuales del sistema democrático.
A medio siglo del quiebre institucional, la jornada dejó un mensaje claro: la memoria no es solo un ejercicio del pasado, sino una herramienta imprescindible para fortalecer el presente. En palabras de Terriles, no alcanza con recordar: es necesario reafirmar el compromiso con una democracia que no sea una “palabra vacía”, sino una experiencia concreta de ciudadanía, inclusión y dignidad
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