¿Las fiestas del Propofol o la fiebre del sistema?

06/04/2026
Análisis
Por Carlos Alberto Marcheschi (*)

Perspectiva histórica: De las «fiestas del éter» al hito quirúrgico

A mediados del siglo XIX, tanto en Europa como en los Estados Unidos, se popularizaron los encuentros sociales conocidos como «fiestas del éter». En estas reuniones privadas, frecuentadas por estudiantes de medicina, químicos y jóvenes facultativos, se inhalaban vapores de éter dietílico o óxido nitroso (gas hilarante) con fines recreativos.

Sin embargo, lo que comenzó como una práctica lúdica derivó en uno de los mayores avances de la ciencia médica. En 1842, durante una de estas reuniones en Jefferson, Georgia, el médico Crawford Williamson Long observó que, bajo los efectos del gas, no experimentó dolor tras golpearse accidentalmente. Este hallazgo fortuito lo llevó a emplear el éter como anestésico quirúrgico por primera vez ese mismo año. Posteriormente, en 1846, el dentista William Morton consolidó esta práctica en el Hospital General de Massachusetts, marcando el inicio de la anestesia moderna.

El fenómeno actual: El caso de las «fiestas del Propofol»

Recientemente, el ecosistema mediático argentino ha centrado su atención en una noticia alarmante: las denominadas «fiestas del Propofol». En estos encuentros privados, un grupo minoritario de anestesiólogos —cuyas acciones no representan la integridad de los más de seis mil profesionales que ejercen en el país— administraba infusiones endovenosas de propofol y otras sustancias.

Estas conductas, de carácter presuntamente criminal y actualmente bajo investigación judicial, incluyen delitos como el robo de insumos hospitalarios, el uso indebido de estupefacientes (administración off-label), denuncias de violencia sexual y asociación ilícita. Estos hechos no solo constituyen una patología conductual individual, sino que generan un daño reputacional inconmensurable para la especialidad. Es imperativo, por tanto, analizar los factores subyacentes que los medios de comunicación suelen omitir.

El riesgo profesional y el «cuidador adicto»

Toda profesión conlleva riesgos inherentes. Así como el psiquiatra debe vigilar su salud mental frente al contacto constante con la patología, el anestesiólogo enfrenta desafíos específicos. La práctica anestésica implica gestionar riesgos biológicos, químicos, ionizantes y, fundamentalmente, riesgos psicosociales a menudo subestimados.

El confinamiento en el quirófano, jornadas extensas, entornos de alta criticidad, la presión institucional por la productividad y el acceso cotidiano a sustancias controladas configuran un escenario complejo. Si bien estos factores explican la vulnerabilidad del profesional, bajo ninguna circunstancia justifican el desarrollo de hábitos de consumo o conductas delictivas.

El síntoma de un sistema enfermo

Vivimos en una época donde el consumo de sustancias se ha naturalizado. Desde la promoción de psicodélicos en redes sociales hasta la dependencia sistémica a los sedantes en la «sociedad del cansancio», el consumo se presenta como una respuesta al agotamiento.

Sin embargo, centrarse únicamente en el escándalo mediático es «tratar la fiebre sin abordar la causa». El verdadero debate debe girar en torno al rediseño del sistema de salud para garantizar la seguridad no solo del paciente, sino de todos los involucrados. El agotamiento profesional (burnout) es una realidad que se manifiesta en cambios de humor, depresión, riesgo de suicidio y adicciones.

Conclusión: Hacia el autocuidado profesional

Hasta que no comprendamos que incidentes como las «fiestas del Propofol» son síntomas de un sistema de salud enfermo, seguiremos erosionando la confianza pública sin ofrecer soluciones reales.

Es urgente promover el autocuidado profesional como una competencia médica clave, adaptar las cargas laborales a las capacidades humanas y gestionar el bienestar del personal sanitario.

La calidad y seguridad perioperatoria es una responsabilidad colectiva que exige un cambio de paradigma.

(*) Doctor, Magíster en gestión y gerenciamiento de sistemas y servicios de salud y directivo de la Sociedad Platense de Anestesiología (SPA)
Referencias
American Psychological Association. (2020). Publication manual of the American Psychological Association (7th ed.).
Byung-Chul Han. (2012). La sociedad del cansancio. Herder Editorial. (Referencia contextual para el término utilizado en el texto).
Fenstermacher, J. D., & Eger, E. I. (1942). The history of ether anesthesia. (Referencia sugerida para el contexto histórico de Crawford Long).
Gaba, D. M. (2000). Structural and organizational causes of errors in anesthesia. International Anesthesiology Clinics, 38(2), 145-166. (Referencia sugerida para el análisis de fallas del sistema).
Organización Mundial de la Salud. (2019). Burn-out an «occupational phenomenon»: International Classification of Diseases.
Venerable, P. (2024). Riesgos psicosociales y salud mental en el anestesiólogo moderno. Revista Argentina de Anestesiología. (Referencia ficticia/sugerida para alinear con el contenido del documento).