La crisis en la atención a jubilados y pensionados sumó un nuevo capítulo con la advertencia conjunta, aunque desde distintos frentes, de farmacéuticos y médicos bonaerenses. A los problemas en la provisión de medicamentos se agrega ahora el conflicto con los profesionales de la salud, configurando un escenario que amenaza con impactar de lleno en el funcionamiento del sistema del PAMI.
Desde el Colegio de Farmacéuticos de la provincia de Buenos Aires (COLFARMA) y la Confederación Farmacéutica Argentina (COFA) vienen señalando que los atrasos en los pagos ya afectan la reposición de medicamentos. La presidenta de COFA, Alejandra Gómez, advirtió que “más de 5 millones de afiliados podrían quedar sin medicamentos” y remarcó que las farmacias están financiando al sistema, lo que volvió inviable su sostenimiento.
En paralelo, el Colegio de Médicos de la Provincia de Buenos Aires encendió una señal de alarma por el deterioro de las condiciones de atención. La entidad denunció que el sistema presenta niveles críticos de desfinanciamiento y que las recientes modificaciones en el esquema de pagos profundizan el problema.
El conflicto médico se agravó tras la implementación de la resolución 1107/2026, que elimina la consulta presencial como unidad de ingreso y establece un esquema de pago fijo que agrupa múltiples prestaciones. Según los profesionales, esto desvaloriza el acto médico, diluye la relación con el paciente y reduce significativamente los ingresos, que pasan de alrededor de $2.100.000 a $1.400.000 mensuales en jornadas completas.
Como respuesta, médicos de cabecera de todo el país iniciaron un paro de 72 horas, mientras crece el riesgo de abandono del sistema. Desde la entidad bonaerense advirtieron que los valores actuales “no cubren ni los costos básicos de una sola consulta” y que la falta de actualización, sumada a deudas acumuladas, empuja a los profesionales a dejar de atender por PAMI.
La crisis se expresa así en dos niveles interdependientes. Por un lado, las farmacias enfrentan dificultades para garantizar el acceso a medicamentos. Por otro, los médicos advierten que no pueden sostener la atención en consultorios. En ambos casos, el denominador común es el desfinanciamiento del sistema.
En el territorio, los efectos ya son visibles. La farmacéutica Rosana Rossi describió una atención “a cuentagotas” y con stock limitado, mientras que Mario Della Maggiora confirmó problemas de provisión tras el corte de crédito de droguerías.
Desde el Colegio de Médicos fueron más allá y advirtieron sobre las consecuencias sanitarias: “Al asfixiar a los prestadores, el Estado está dejando a los jubilados sin cobertura real”, señalaron, calificando la situación como un “abandono de persona institucionalizado”.
La convergencia de ambos conflictos expone una fragilidad estructural: sin médicos que atiendan ni farmacias que dispensen medicamentos, el sistema pierde su capacidad de respuesta. En ese marco, las entidades coinciden en que la falta de soluciones urgentes podría transformar la actual crisis económica en un colapso sanitario, con impacto directo en la población más vulnerable.
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