Advierten que el desfinanciamiento de los anestesiólogos pone en riesgo la seguridad de los pacientes

14/04/2026
Salud

La anestesiología en La Plata atraviesa un escenario de extrema vulnerabilidad que amenaza con desestabilizar el sistema de salud regional. A través de un documento técnico de alerta sanitaria, el Dr. Carlos Alberto Marcheschi, director de la Diplomatura en Bienestar Perioperatorio de la UNLP, denunció una crítica situación marcada por deudas salariales y un creciente agotamiento profesional que impacta directamente en la calidad de la atención médica.

Según el informe, el sistema de salud incurre en una contradicción sistemática al exigir máxima excelencia y responsabilidad técnica mientras somete a los especialistas a condiciones de inestabilidad económica severa. Actualmente, a los profesionales que desempeñan tareas bajo el Convenio de Hospitales de la Provincia de Buenos Aires aún se les adeuda parte de sus haberes de diciembre de 2025, a lo que se suma el congelamiento de los honorarios del IOMA, que no reciben actualizaciones desde octubre de ese mismo año.

Esta precariedad financiera no es solo un conflicto administrativo, sino que actúa como un determinante primario de la seguridad clínica. El estrés financiero crónico erosiona capacidades cognitivas críticas para la especialidad, como la atención sostenida, la memoria de trabajo y la toma de decisiones bajo presión. Para compensar la pérdida del poder adquisitivo, muchos especialistas optan por una sobrecarga de guardias, lo que acelera el proceso de burnout y empuja a otros a una migración silenciosa hacia el sector privado o hacia otras jurisdicciones, dejando al sistema público descapitalizado de recursos humanos esenciales.

El documento elaborado por Marcheschi pone especial énfasis en el fenómeno denominado como «Propofest» —el autoconsumo de agentes anestésicos por parte de los profesionales— calificándolo como el síntoma más grave y visible de un entorno laboral extenuante. Marcheschi sostiene que el uso de estas sustancias para la desconexión ante un sistema nervioso agotado e invisibilizado es una señal de alarma que el sistema ha decidido ignorar.

En este contexto, se establecen tres urgencias para revertir la crisis: el cumplimiento inmediato de los pagos adeudados, la actualización periódica de los aranceles de IOMA y la incorporación del bienestar del personal sanitario como una variable central de la gestión de calidad.

Finalmente, la advertencia resalta que un sistema de salud que no cuida a quienes cuidan no es sostenible, ya que la seguridad del paciente y la integridad del profesional son, en última instancia, una sola agenda.