El director de la Caja de la Abogacía de la Provincia de Buenos Aires, Santiago Bertamoni, aseguró que el régimen previsional «castiga siempre a quienes cumplen», perdió legitimidad y necesita una reforma profunda.
«La Caja de Abogados se convirtió en un impuesto confiscatorio al profesional que trabaja en la profesión libre, sin garantías de sustentabilidad, de modo que está en riesgo su expectativa de cobrar la única jubilación a la que podrá llegar a acceder, porque así la Caja quiebra, y la provincia deberá hacerse cargo de la jubilación de los abogados.»
Con esa definición, el director de la Caja de la Abogacía de la Provincia de Buenos Aires, Bertamoni, lanzó una de las críticas más duras que se hayan escuchado en los últimos años desde el propio organismo previsional.
Además de poner el foco del debate en el déficit operativo financiero que se genera mes a mes, el dirigente sostuvo que el verdadero problema es que el sistema perdió la confianza de quienes lo sostienen todos los meses.
«La Caja caza en el zoológico. Siempre termina yendo por el abogado que trabaja, factura, litiga y cumple. Mientras tanto, una parte importante del ejercicio profesional queda fuera del sistema y nadie parece dispuesto a discutir seriamente por qué ocurre.»
Según explicó, la crisis no comenzó ahora: “La crisis de la Caja no es un accidente. Es el resultado de años de reformas postergadas, de malas decisiones y de una dirigencia que prefirió administrar el problema antes que resolverlo.»
En ese marco, destacó que el sistema asistencial de CASA tiene muy pocos afiliados, que subsidio mediante que se reconoce algunos afiliados y el festival de amparos en base a un PMO disparatado, genera una perdida promedio mensual entre 1.500 y 2.000 millones de pesos por mes. Entonces la prótesis importada a la que no puede acceder un afiliado en actividad que tiene otra prepaga, la Caja termina reconociéndole esa prótesis a un jubilado de más de 80 años, que por más prótesis biónica que le pongan, va a renguear igual.
Para Bertamoni, seguir aumentando la presión sobre quienes cumplen no resolverá el problema de fondo.
«Cuando un abogado deja de creer que el sistema le va a garantizar una jubilación digna, la Caja deja de ser previsional. Se transforma en un organismo que recauda, pero que deja de generar confianza.»
El director de la Caja sostuvo que la discusión ya no puede limitarse a números o balances contables.
«Necesitamos discutir el diseño del sistema. La equidad. La transparencia. Los incentivos. La sostenibilidad. Si seguimos haciendo siempre lo mismo, vamos a obtener exactamente el mismo resultado.»
En ese sentido, recordó que desde hace tiempo impulsa reformas para fortalecer la transparencia institucional, revisar el régimen legal y debatir cambios que permitan recuperar la legitimidad del sistema previsional.
Entre otras propuestas, planteó la necesidad de que los directores publiquen sus aportes previsionales y de revisar las reglas de funcionamiento del organismo, que hoy en día tiene 44 directores, mientras por ejemplo el Banco Nación tiene 5 directores con 7 mil agencias, y el Banco Provincia tiene 11 directores.
Y concluyó con una advertencia: «El verdadero problema no es cuánto más pueden aportar los abogados. El verdadero problema es cuánto
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