En el marco de las actividades impulsadas por el Colegio de Profesionales de Higiene y Seguridad durante el Mes de la Higiene y Seguridad, Bahía Blanca fue sede de una jornada que reunió a dirigentes colegiales, especialistas y referentes técnicos en torno a los principales desafíos de la actividad. La iniciativa forma parte de una estrategia institucional que busca federalizar la gestión profesional y acercar instancias de capacitación y actualización a distintos puntos de la provincia de Buenos Aires.
El presidente del Colegio, Lorenzo Gómez, destacó el valor simbólico y operativo de regresar a Bahía Blanca tras un año complejo. “Renovamos el compromiso con los matriculados de la zona. Este tipo de encuentros van a formar parte de nuestra agenda anual”, afirmó, al tiempo que subrayó la importancia de sostener una presencia territorial activa.
Gómez también puso en valor el reconocimiento internacional que viene recibiendo el modelo argentino de organización profesional. Según explicó, la experiencia local comienza a ser tomada como referencia en otros países, lo que abre nuevas oportunidades de intercambio y formación. En ese sentido, anticipó el lanzamiento de propuestas académicas en conjunto con universidades del exterior, orientadas a fortalecer la capacitación y ampliar las posibilidades de inserción laboral de las nuevas generaciones.
Desde el ámbito regional, la vicepresidenta provincial y presidenta del Distrito 5, Sara Soubercases, junto al secretario distrital Juan Pablo Romano, remarcaron la evolución de estos espacios. Mientras que el encuentro anterior estuvo marcado por un contexto de emergencia, la edición actual mostró una impronta más profesional y orientada a la actualización técnica.
Ambos coincidieron en que la disciplina ha ganado visibilidad en los últimos años, incluso en pequeñas empresas y comercios, lo que refleja un cambio cultural significativo. “La seguridad y la higiene dejaron de ser un concepto lejano. Hoy forman parte de la realidad cotidiana de muchos sectores productivos”, señalaron, destacando además el crecimiento en la cantidad de profesionales matriculados y la ampliación del campo laboral.
Uno de los ejes centrales de la jornada fue el abordaje de los riesgos laborales desde una mirada actualizada. En ese marco, el presidente de la Fundación Argentina de Ergonomía, Sebastián Astorino, advirtió sobre el impacto creciente de los trastornos musculoesqueléticos, que desde hace más de una década constituyen la principal causa de enfermedad profesional en el país.
El especialista enfatizó la necesidad de implementar programas de ergonomía integrados y de aplicar normas internacionales para prevenir estas patologías, que afectan especialmente a trabajadores jóvenes y generan altos costos sociales y económicos.
La incorporación de estándares globales también fue abordada por Marcelo Locatelli, quien analizó el rol de los profesionales en la implementación de sistemas de gestión basados en normas ISO, como las 9001, 14001 y 45001. Según explicó, estas certificaciones son cada vez más requeridas dentro de las cadenas de valor, lo que obliga a los especialistas a mantenerse actualizados y capacitados para responder a nuevas demandas del mercado.
En clave de innovación, Matías Androsuk, fundador de una aplicación de gestión en higiene y seguridad, planteó la necesidad de avanzar en la digitalización del ejercicio profesional. En su exposición, destacó el potencial de la inteligencia artificial como herramienta para optimizar la detección de riesgos y mejorar la toma de decisiones en entornos laborales.
“El desafío es dejar de trabajar como hace diez años e incorporar tecnología que nos permita ser más eficientes y prevenir mejor los accidentes”, señaló, remarcando que la transformación digital ya no es una opción sino una necesidad.
Por su parte, Nicolás Sánchez, representante de la Asociación Argentina de Técnicos en Trabajos Verticales, puso el foco en la capacitación como eje central para reducir riesgos, especialmente en tareas en altura. Destacó el impacto de nuevas normativas que exigen formación periódica, lo que ha contribuido a mejorar la preparación de los trabajadores y generar mayor conciencia en materia de seguridad.
En la misma línea, los distintos expositores coincidieron en que estos espacios de encuentro no solo permiten actualizar conocimientos, sino también fortalecer el rol del profesional como actor clave en la prevención y en la mejora de las condiciones laborales.
La jornada en Bahía Blanca dejó en claro que la federalización de la gestión, la capacitación continua y la incorporación de nuevas tecnologías son pilares fundamentales para el crecimiento de la higiene y seguridad en la Argentina, en un contexto donde los desafíos laborales exigen respuestas cada vez más integrales y profesionales.
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