Ingenieros cuestionaron duramente el COUT

18/08/2026
Ingenierxs

El Colegio de Ingenieros de la Provincia de Buenos Aires – Distrito V formuló una serie de observaciones y propuestas sobre el nuevo Código de Ordenamiento Urbano Territorial de La Plata (COUT), con especial preocupación por el tratamiento del riesgo hídrico, los indicadores urbanísticos y la planificación de los servicios, advirtiendo que la normativa aprobada no contemplo ninguno de estos aspectos. Los planteos apuntan a incorporar criterios técnicos y herramientas de ingeniería antes de consolidar el nuevo esquema, remarcando que las grandes obras están totalmente paralizadas por la falta de claridad en la ordenanza.

Uno de los principales cuestionamientos aparece en materia hidráulica. En ese sentido, el Colegio considera positivo que el riesgo hídrico sea incorporado como criterio para el ordenamiento territorial, pero advierte que la cartografía de amenaza no debería ser utilizada como único parámetro para determinar la aptitud urbanística de un predio.

Desde la mirada de los profesionales, para evaluar si un proyecto puede desarrollarse también deben considerarse la vulnerabilidad de las construcciones, la exposición de personas y bienes, la infraestructura hidráulica existente y prevista y las medidas de mitigación que puedan aplicarse.

A través de la nota que lleva la firma del presidente del Distrito V,  Jorge Damián Andrieu, los ingenieros proponen incorporar al Código el Informe Técnico de Aptitud Hidráulica, elaborado por profesionales con incumbencia específica en hidráulica y recursos hídricos. La herramienta permitiría analizar cada proyecto de manera particular y determinar si la intervención es compatible con las condiciones del lugar, si puede incrementar el riesgo sobre terceros y qué medidas de mitigación deberían implementarse.

El planteo no supone, según el Colegio, flexibilizar las exigencias de seguridad. Por el contrario, sostiene que permitiría fortalecerlas mediante estudios hidrológicos e hidráulicos específicos y responsabilidad profesional.

Una ciudad que cambia y un Código que debería actualizarse

Otro de los puntos señalados es la necesidad de que la planificación contemple no solamente las obras hidráulicas existentes, sino también aquellas que están en ejecución o previstas en los planes oficiales de infraestructura.

El documento sostiene que las decisiones urbanísticas tendrán efectos durante varias décadas y, por eso, deberían apoyarse en escenarios que contemplen la evolución futura del sistema de drenaje. También reclama que la cartografía hidráulica sea actualizada periódicamente a partir de nuevos estudios, modificaciones de la infraestructura y avances en los modelos hidrológicos e hidráulicos.

Para el Colegio, la amenaza hidráulica y el riesgo hídrico no son conceptos equivalentes. La evaluación debería incorporar además factores de vulnerabilidad y exposición y contemplar soluciones de ingeniería capaces de reducir los niveles de riesgo.

Observaciones sobre los indicadores y las condiciones para construir

El segundo informe incorpora cuestionamientos sobre distintos aspectos del modelo territorial propuesto. Entre ellos, plantea que existen interferencias entre el modelo deseado y las preexistencias urbanas, tanto dentro del casco como en áreas urbanas y rurales.

Los profesionales sugieren revisar la relación entre el Factor de Ocupación del Suelo (FOS), el Factor de Ocupación Total (FOT), densidad y altura, al advertir que algunas alturas propuestas interfieren con las construcciones existentes. También cuestionan el esquema del CUF que regula la cantidad de unidades funcionales y proponen eliminarlo por considerarlo distorsivo para las necesidades del mercado y el desarrollo de la actividad privada.

En las áreas periurbanas y rurales, el informe advierte que existen urbanizaciones consolidadas que demandan servicios y accesibilidad y que no deberían ser ignoradas al definir la nueva normativa.

También se plantean modificaciones respecto de la obligatoriedad de cocheras y reservorios de agua, especialmente para determinados tamaños de lote, y se propone un sistema de incentivos para los desarrollos que incorporen menor ocupación del suelo, mayor cantidad de cocheras, suelo absorbente, reservorios para agua de lluvia y energías renovables.

La falta de respuestas, una cuestión pendiente

Los documentos muestran que el sector de la ingeniería realizó propuestas concretas sobre cuestiones que tendrán impacto directo en el crecimiento de La Plata, desde el riesgo hídrico hasta la infraestructura, los servicios y las condiciones para nuevos desarrollos.

Sin embargo, en la documentación analizada no aparecen respuestas o definiciones de la Municipalidad frente a estos planteos técnicos. Esa ausencia resulta particularmente relevante cuando se trata de una normativa destinada a definir el crecimiento urbano de la ciudad durante las próximas décadas.

El propio Colegio de Ingenieros sostiene que el ordenamiento debería avanzar hacia un modelo de gestión adaptativa del riesgo, en el que la cartografía sea una herramienta fundamental pero no el único elemento para decidir qué puede construirse y dónde.

La discusión, en definitiva, no pasa solamente por establecer restricciones. Para los ingenieros, el desafío es que el nuevo Código incorpore conocimiento técnico, contemple la infraestructura existente y futura y habilite soluciones que permitan reducir riesgos.

En ese escenario, queda planteada una pregunta que los documentos no responden: ¿qué posición adoptará finalmente el Municipio frente a las propuestas técnicas formuladas por los profesionales de la ingeniería?