Un equipo de investigadores del Centro de Investigación y Desarrollo en Fermentaciones Industriales (CINDEFI), dependiente del CONICET y la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), lleva adelante un proyecto orientado a evaluar el impacto ambiental que aún genera la antigua Mina La Concordia, en la Puna salteña, y desarrollar herramientas biotecnológicas para contribuir a la remediación del sitio.
La explotación minera cesó definitivamente en 1986, pero en el lugar permanecen residuos que continúan representando un pasivo ambiental debido a la presencia de metales pesados. El proyecto es dirigido por la ingeniera en Recursos Naturales y Medio Ambiente Josefina Plaza Cazón, quien señaló que uno de los principales objetivos consiste en generar soluciones adaptadas a las condiciones particulares de la región.
Según explicó la investigadora, las características climáticas y ambientales de la Puna hacen necesario desarrollar tecnologías a partir de los recursos naturales presentes en el territorio, en lugar de replicar soluciones diseñadas para otros contextos geográficos.
La especialista definió a los Pasivos Ambientales Mineros (PAM) como instalaciones, residuos o emisiones abandonadas tras la actividad extractiva que representan un problema ambiental permanente y requieren procesos de remediación. En el caso de La Concordia, indicó que los antecedentes de estos residuos se remontan incluso a la época colonial.
De acuerdo con el equipo de investigación, los desechos fueron depositados en fosas construidas con materiales de la zona y sin sistemas de impermeabilización. Esta condición favorece el contacto con el agua, el oxígeno y los microorganismos, generando procesos de drenaje ácido de minas que facilitan la movilización de metales pesados hacia el suelo y los cursos de agua.
Como parte del proyecto, los investigadores desarrollaron un bactericida natural destinado a inhibir la actividad de los microorganismos responsables de esas reacciones químicas. El desarrollo se encuentra actualmente en proceso de solicitud de patente con vistas a su futura aplicación en el territorio.
Además del componente científico, el trabajo incorpora la participación de las comunidades locales. En ese sentido, Plaza Cazón sostuvo que la remediación ambiental requiere un enfoque que contemple tanto los aspectos técnicos como la dimensión social de las intervenciones.
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